Éstos son algunos ejemplos de preguntas o inquietudes infantiles que suelen darse en el
periodo que va desde el año y medio a los seis años de edad:Aunque es sano que niñas y niños vean demostraciones de afecto entre su padre y su madre, a algunos les cuesta aceptarlo; sienten celos, miedos o creen que se les está excluyendo. Asimismo, pueden preguntar: “¿Puede papá ser mi novio?”, “¿de mayor puedo casarme con mamá?”, “¿mi futuro hermanito podrá ser novio de mamá y yo de papá?”.
● Situaciones como éstas son propicias para explicarles que hay diversos tipos de vínculos afectivos entre las personas, que no es lo mismo ser “novios” que ser “hija o hijo”, pero que ambos vínculos son muy importantes.
Detrás del “¿por qué se besan?”, “¿cuánto quiere mamá a papá?”, “¿por qué dos personas se hacen novios?” está el interés por saber qué significa ser “novios” y qué es el amor.
Estas preguntas son una oportunidad para hablar sobre:
● La importancia de la comunicación y el intercambio afectivo.
● El placer que produce el contacto físico cuando hay cariño y ganas de estar juntos.
● Que dos personas empiezan un noviazgo cuando ambas así lo quieren y no cuando lo decide una sola.
● Lo bonito que es hacer proyectos juntos. Preguntando “¿verdad que Pablo no puede ser no vio de Juan?” o “¿pueden d os mujeres (o dos hombres) ser novias?”, niño s y ni ñas intentan comprender las “restricciones” que existen para el amor.
● Es una ocasión para explicarles que los vínculos afectivos se establecen porque se desarrollan sentimientos a través de la comunicación, y que dos hombres o dos mujeres pueden llegar a quererse tanto o más que lo que se quieren papá y mamá.
● Se pueden dar ejemplos concretos de parejas homosexuales que conocen directamente o a través de la televisión, cuentos u otros medios; también se puede hacer referencia a los sentimientos que ellos y ellas sienten hacia las personas de su mismo sexo y las del otro sexo. Situaciones como las de una tía que les visita mucho y que no tiene pareja pueden generar la inquietud sobre “dónde está su novio”.
Este tipo de cuestiones permite darles a conocer las diferentes posibilidades que existen en relación a las parejas:
● Es posible ser feliz teniendo o no teniendo pareja.
● Una pareja puede funcionar muy bien tanto con personas de distinto sexo como con personas del mismo sexo.
● Hay parejas a las que les gusta vivir juntas y otras prefieren vivir separadas.
● A algunas personas les hace ilusión casarse con sus parejas y otras no lo necesitan.
Frases como “este es mi novio”, “tú no me gustas, quien me gusta es aquella”, “cuando sea mayor me casaré con fulanito”; o también sus muestras de afecto como ir “de manitas”, disfrutar con el intercambio de caricias, hacer regalos a una niña especial, etc., nos dan cuenta de cómo interiorizan y viven el amor. Todo esto se evidencia sobre todo a partir de los cinco años y con mayor intensidad en las niñas.
● Ante este tipo de manifestaciones, es interesante estar ahí y mostrarnos en disposición de escuchar y atender cualquier duda o necesidad de hablar que ellos y ellas tengan sobre estos temas y de hacerles saber que se les toma muy en serio. Es importante también darles las palabras que van necesitando para expresar sus sentimientos y emociones, por ejemplo, celos, cariño o gusto.
Otras veces, este tipo de manifestaciones amorosas no son más que una imitación estereotipada de lo que se les dice o ven a su alrededor o en la televisión. Pueden llegar a decir: “no me gusta este niño porque tiene un padre que no tiene mucho dinero”.
●Estas afirmaciones son lo suficientemente explícitas como para comenzar una conversación sobre lo que es realmente importante para las personas, qué cosas hacen que las personas sean interesantes y cuáles hacen que sean merecedoras de cariño.
Preguntar “¿cómo era cuando yo estaba en la barriguita de mamá?” es un modo de querer acercarse al propio origen y a la propia evolución.
● Les encanta conocer todos los detalles sobre lo vivido en ese momento: las patadas que mamá podía sentir y papá escuchar, las “fotos” de las ecografías, cómo se relacionaba con mamá y qué comía cuando aún no había nacido, oír las palabras que mamá escribió en su diario o ver los tesoros que mamá guardó mientras estaba embarazada, saber cómo tocaba papá la barriga y qué le decía, etc.
Frente a todo ello, queda la opción de ayudar a los niños y a las niñas a reflexionar para que aprendan a discernir y elegir los planteamientos más sanos. Y sobre todo, no hay que olvidar lo más importante: a estas edades, el vínculo de apego y la calidad de las relaciones con cada persona adulta de referencia juegan un papel esencial en la aceptación o no de cada mensaje recibido.

muy interesante blog
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