A continuación queremos compartir con ustedes algunas ideas y reflexiones sobre el tema que podrían ser de utilidad:

- La mirada de los niños hacia la sexualidad es natural y diferente a la del adulto. Como adultos tenemos concepciones sociales, experiencias personales y hasta prejuicios que hacen nuestra mirada diferente a la de los niños.
- Una sexualidad sana tiene que ver con amor, respeto y empatía y eso los niños lo aprenderán con el ejemplo. Si nosotros los tratamos bien y les enseñamos a respetar su cuerpo, sus sentimientos y los de los demás, vivirán de forma más sana y natural su sexualidad. Busquemos que los niños se acerquen a la sexualidad desde un contexto relacionado al afecto.
- El vínculo es muy importante y también la forma como contestamos a sus preguntas. Nuestra actitud marcará la diferencia con la televisión, los amigos, las revistas o el Internet.
- La educación sexual está presente en todas las edades y circunstancias de la vida diaria. Como padres, debemos ser conscientes de esto y tener siempre un canal abierto de comunicación con nuestros niños que perdure en el tiempo, refuerce el vínculo con ellos y nos facilite el camino para cuando sean más grandes. Tenemos que ser activos e involucrarnos en su educación sexual.
- Algunas situaciones cotidianas nos pueden ayudar a tratar el tema. El embarazo de alguna persona cercana, el nacimiento de un hermanito, la existencia de un hermanito del sexo opuesto en la casa, la hora del baño, algún cuento, entre otras.
- Nunca reprimir, esta actitud podría confundirlos y llevarlos a formarse una idea errónea de lo que están viviendo. El reprimir o castigar puede incentivarlos a buscar información por otros medios, despertar su curiosidad u ocultarse. Lo importante es abrir espacios para conversar y llegar a acuerdos con ellos.
- Dosificar la información. No todos los niños maduran al mismo tiempo y, a veces, pueden no estar listos para recibir cierta información. Por eso, las preguntas son como una especie de “termómetro” para los padres y los ayudan a comprender mejor en qué situación y con qué tipo de información cuentan sus hijos. En este sentido, es importante repreguntar para poder conocer sus inquietudes y darles información certera y válida de acuerdo a su edad.
- No contestar más de lo que nos han preguntado. Lo que preguntan es justo lo que necesitan saber. Si continúan preguntando hay que responder hasta que sus dudas sean satisfechas. Del mismo modo, es necesario contestar siempre con la verdad y no evadir ni “hacernos los sordos”.
- Utilizar las palabras adecuadas y un lenguaje sencillo que les permita comprender nuestra respuesta. Así, es necesario hacer un esfuerzo consciente para llamar a las cosas por su nombre. Al no hacerlo estamos transmitiendo cierto recelo y dificultad para hablar de un tema que no tendría porque ser diferente a los demás.
- Ser coherentes en nuestro discurso y en nuestra forma de actuar ya que la sexualidad no sólo se enseña contestando preguntas sino también a través de nuestras actitudes diarias, del trato con nuestra pareja, del respeto que mostramos hacia los demás y, en general, de nuestra forma de expresar nuestros sentimientos. Como sabemos los niños aprenden con el ejemplo.
- Ambos, papá y mamá, deben conversar con los niños sobre estos temas. Cuando surge la pregunta el que está presente contesta, pero después se puede redondear la idea estando los dos padres. Es importante que el niño sienta que se puede hablar del tema con ambos. Es vital que sean los padres los que hagan esta tarea y que no la deleguen a los amigos, los profesores o el curso de ciencias. Así, el concepto que se formen los chicos será más sano y natural.
Gracias por la información :)
ResponderEliminarGracias a ti Blanky :)
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